De mucho, puedes creerme, incluso puedes marcar la diferencia pero lo mejor es que hablemos un poco más sobre el tema porque tampoco es contar por contar.

Es evidente que las historias, cuando hablamos en público, tienen que encajar en el sitio perfecto y tener un motivo.

No es más interesante la persona que más habla sino la que sabe de qué y utiliza bien el cómo.

Contar una historia es la forma de comunicación que conecta con todas las personas.

Es cierto que en el mundo empresarial no se estila mucho. Supongo que el postureo del ambiente establece cierto límites. Por suerte eso está cambiando y cada vez hay más empresas humanizadas o más personas que han soltado el ego robótico que utilizaban para relacionarse.

Sea como sea, siempre que quieres transmitir un mensaje o una idea te vienen las dudas de si lo has logrado.

Sabemos que es difícil llegar a todo el mundo; la mayoría de las veces nos enredamos en conceptos, el tema del que hablamos es aburrido o complicado de explicar y quizá nuestra audiencia no esté interesada.

Es entonces cuando utilizar una buena historia genera un cambio, te prestarán más atención, se quedarán con más conceptos y conectarás.

No lo dudes, una historia bien contada tiene mucho poder.

(Mañana la segunda parte, no te la pierdas)

 


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