Ahí es donde tienes que mirar.

A la puerta de entrada al alma.

Las mascarillas nos impiden ver la boca de nuestros interlocutores pero no sus ojos.

Si hablas mirando al suelo, al techo, al fondo a la derecha, a la puerta de emergencia o hacia cualquier otro sitio perderás la conexión.

Créeme, eso es lo único que deberías buscar porque tu historia, por muy interesante que sea, pierde importancia si no conectas emocionalmente con tu audiencia.

 


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