Hace tiempo alguien me pidió un ordenador portátil. Esa persona iba a hablar en público, él creía que lo necesitaba, y no tenía. No hubo problema, le dejé uno.

Entonces me pidió un proyector. El local donde daría la conferencia no disponía de uno y, por supuesto, ella tampoco.

Le presté uno. Cuando le estaba explicando el funcionamiento del proyector, me interrumpió para preguntarme si tenía un pen drive. Quería trasladar el fichero del PowerPoint, de su ordenador de sobremesa al portátil que le había prestado.

¿Qué crees que pasó?

Le presté uno.

No es cuestión de que yo tenga de todo y esa persona no tenga nada, el tema es que para lo que iba a hacer no necesitaba nada de lo que me pedía.

Dos veces al año, con la pandemia se paralizó todo pero espero poder retomar el reto, organizo una jornada de charlas y no aporto nada, me refiero a micrófono, pantalla, ordenador, etc.

La máxima tecnología que dejo utilizar a las personas que suben al escenario es un interruptor para apagar al luz y/o unos papeles con sus notas.

Hago esto porque quiero que todas las personas que suben a hablar, vivan la experiencia en las mismas condiciones y que no se necesita nada tecnológico para conectar con tu audiencia.

Sería injusto que una utilizara un proyector y una presentación espectacular, porque lo consiguió con la ayuda de alguien o por sus propios medios, y otra, por el contrario, no tuviera ni tan siquiera un micrófono.

Seguro que le parecería poco ético y culparía a la organización.

No es justo pero cuando algo sale mal, aunque sea nuestra responsabilidad, siempre buscamos un culpable. En estos casos suele ser la organización. Puedes creerme, en estas jornadas me han acusado de no darles tiempo, cuando el tiempo es el mismo para todo el mundo y lo conocen con un mes de antelación, de no dejarles usar un micrófono y de alguna persona, que al final se llevó su pizarra, que le dije que no serviría porque estaba muy lejos del público, el auditorio era grande, pues me dijo que la pizarra no sirvió de nada que necesitaba un proyector.

Ya ves, al final, si apoyas en la tecnología o en algo externo tu charla, vas a tener problemas.

Si no eres capaz de transmitir y ganarte a tu audiencia sin nada de tecnología, sigue estudiando, experimentando y trabajando la manera de conseguirlo pero no busques culpables.

 


Estoy encantado de que leas esto en tu correo.

Si por el contrario, estás en la web (entre tú y yo, no sé cómo has llegado hasta aquí pero puedes salir por la puerta grande) y quieres recibes las entradas diarias con consejos para hablar en público en tu email…  

También puedes suscribirte a «Habla y Conecta» y oír todos los días el Podcast donde comentamos las entradas.

¿A qué estás esperando?

¡Suscríbete y disfruta!

PD: También puedes darte el placer antes y suscribirte después, eso lo dejo a tu gusto porque el orden de los factores no altera el producto pero, hagas lo que hagas, disfruta de la vida.

¡Ah! No te olvides de ver nuestra lista de cursos creados para ti.

Categories:

Comments are closed