Paseando por la calle oí a un niño decir una palabrota y la madre, con toda la calma del mundo, le dijo que esa palabra juguetona era mejor evitarla.

Me quedé alucinado, no era una palabrota ni un taco ni algo mal sonante, era una palabra juguetona.

Aquella madre había convertido algo negativo en algo lúdico, que en algún momento se podría usar, siempre que el lugar y el momento lo requiriera, pero no siempre y mucho menos sin sentido.

Esa palabra, fuera de un contexto, estaba prohibida no por mala sino porque no encajaba.

Me pareció sublime.

¿Cuántas cosas crees que son malas y de las que puedes hablar?

¿Y si las cambias de contexto?


Estoy encantado de que leas esto en tu correo.

Si por el contrario, estás en la web (entre tú y yo, no sé cómo has llegado hasta aquí pero puedes salir por la puerta grande) y quieres recibes las entradas diarias con consejos para hablar en público en tu email…  ¿A qué estás esperando? 

Suscríbete y disfruta.

PD: También puedes darte el placer antes y suscribirte después, eso lo dejo a tu gusto porque el orden de los factores no altera el producto pero, hagas lo que hagas, disfruta de la vida.

No te olvides de visitar nuestra ACADEMIA.

Categories:

Comments are closed