Ser una persona organizada es importante pero no lo único.

La improvisación puede dar momentos muy buenos de conexión emocional con nuestra audiencia.

De todas formas, el discurso debería tener, como ya vimos hace unos días, un esqueleto o estructura lo suficiente potente como para sujetar todo el armazón.

No queda otra que trabajar y preparar todo, con tiempo suficiente y antes del día de la conferencia. Si quieres trabajarlo mucho o poco, eso lo dejo a tu criterio.

Una vez creado, el discurso, taller o conferencia… se debe ensayar. Cuanto más mejor. No hagas como algunas personas de deja todo para el último momento.

Si vas a leer tu discurso, unos minutos antes de la conferencia, pégate un tiro en el pie derecho y corre a urgencias. Así tendrás una excusa perfecta para no estar sobre el escenario intentado no hacer el ridículo.

Preparar bien la conferencia no debería quitarle ni un ápice de frescura.

Desentenderse hasta el último momento sólo puede dar lugar a una improvisación que quizá salga bien pero por la que no vale la pena arriesgar.

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