Al igual que en la vida, en una conferencia, todo lo que no aporte algo positivo, sobra.

Te será muy difícil, por no decir imposible, conectar con tu audiencia si eres una persona triste, aburrida, ceniza… y si tu proyección o puesta en escena lo es, tienes el mismo problema.

Tampoco exageres y te vayas al otro extremo, reír a lo loco y sin sentido tampoco ayuda.

Toda charla o conferencia debe tener esa aureola de positividad que consiga que tu audiencia esté cómoda y quiera volver.

Es cierto, sí, el terror y lo negro también tienen su público pero a no ser que seas del club de Stephen King o el presidente de alguna secta oscura, mejor, utiliza la positividad para llegar a tu público.

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