La pregunta es clara y la respuesta, aunque emocional, debería serlo también.

Que no te estés divirtiendo cuando hablas en público es un indicador de que algo no va bien pero eso, tú, ya lo tienes claro. ¿No?

¿Entonces?

¿Por qué no hace nada al respecto?

No te conozco y no sé cómo ayudarte, de momento, de una forma más personal (Sabes que puedes llamarme cuando quieras) pero sí puedo comentarte tres cosas, más generales, que quizá te ayuden.

 

No pasa nada si sale mal porque nunca sale mal:  Este concepto, más filosófico que racional, te puede salvar el día. Tienes un fin y te aferras tanto al resultado que pierdes los nervios pensando que, de no salir como crees, tu mundo se derrumbará. En ocasiones, lo que puede parecer un desastre es tu salvación.

 

A las personas tristes no las quiere nadie (Bueno, quizá ese nadie sea algo exagerado, digamos que pocas personas):  ¿Prefieres transmitir alegría o pena? Contestes lo que contestes, ya está todo dicho.

 

Cuando estemos muertos no tendremos tiempo para reír:  Lo mejor es aprovechar ahora para divertirse, ser felices y disfrutar de la vida. Si vas a dar una conferencia, disfrútala. Quizá no tengas otra oportunidad. Recuerda que la vida cambia en un segundo (No dejes de leer la entrada «¿Qué estás controlando?»).

 


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PD: También puedes darte el placer antes y suscribirte después, eso lo dejo a tu gusto porque el orden de los factores no altera el producto pero, hagas lo que hagas, disfruta de la vida.


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