Muchas veces perdemos el tiempo, esa expresión la tenemos grabada en el ADN y la repetimos con toda naturalidad.

He perdido el tiempo contigo.

No quiero hacerte perder el tiempo.

Has perdido el tiempo conmigo.

No me hagas perder el tiempo.

 

De lo que no hablamos, porque no nos gusta, es del tiempo que robamos.

No hacemos perder el tiempo a las personas, se lo robamos, es de ellas, es suyo, es todo lo que tienen, es de su propiedad y pueden hacer con él lo que les de la gana.

¿Quién te ha dado la potestad para alargar tu conferencia saltándote las normas de la organización?

 


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