Todos tenemos virtudes y defectos.

Vivimos presumiendo de unas y escondiendo otros (espero, por tu bien, que lo hagas así y no al revés).

En ocasiones creemos que no podemos hablar en público porque tenemos una voz muy aguda, hacemos muchas pausas, nuestras mejillas se ponen como tomates…

Quizá, eso que consideras defectos pueden ser virtudes en bruto que están mal aprovechadas. No desesperes.

Cuidado, no quiero decir con esto que ahora te pongas a presumir de tu sudoración de manos. Lo importante es conocerte y saber como aprovechar tanto tus defectos como tus virtudes.

Todos tenemos puntos débiles que debemos mejorar y aprovechar.

Todos tenemos puntos fuerte que debemos aprovechar y mejorar.

 


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